Algunas reflexiones sobre la importancia de la Unidad de los Cristianos

No se alcanzará la tan ansiada paz en el mundo sin el convencimiento de que todos somos hijos del mismo Padre y que debemos tratarnos como Él lo hace valorando los dones que nos hacen únicos y necesarios para construir un templo vivo, sabiendo que somos irrepetibles y con una misión propia, diferente a la de los demás.

Nos mueve también a orar especialmente por los que anidan odio y prejuicio en su interior, para que sean liberados. También para nosotros para que el Señor nos sane y libere de todo resentimiento, de todo odio y que depongamos toda violencia.

En la peregrinación en honor a la ortodoxia Rusa en octubre del 2017 a Moscú en conmemoración también por los 100 años de la aparición de nuestra Madre en Fátima, hemos orado mucho por la Unidad, y hemos vivido gozosamente esa Unidad tal como la desea el Señor ya que hemos podido compartir las distintas Liturgias, según las diferentes tradiciones, y, en todos los casos, hemos sido invitados todos los cristianos, sin distinciones a comulgar juntos. Una hermosa expresión de la Unidad en la diversidad, sin eliminar la riqueza de las diversas tradiciones y liturgias.

Que podamos comprender la necesidad de cultivar la belleza espiritual para cumplir el apostolado de unidad, deteniéndonos en construir, fomentando las virtudes y cantando un himno de amor, en lugar de “embarrarnos” en vanas y estériles denuncias, críticas y quejas.

Pidamos al Espíritu Santo la gracia de ser testimonios de la unidad en cada uno de los lugares donde nos toque transitar en la vida de todos los días.